Salamanca en Fiestas  

COSTUMBRES Y TRADICIONES MAS ARRAIGADAS

"El  Mariquelo"  1 de Noviembre

Tras el terremoto de Lisboa, en el año 1755, la última campana de la torre de la Catedral Nueva quedó sin posibilidad de acceso desde el interior, y, además, a juicio de algunos, mantiene desde entonces una leva inclinación claramente perceptible.
Todos los años, en recuerdo de esta catástrofe, la víspera del día de Todos lo Santos (1 de noviembre), el valiente "Mariquelo" asciende peligrosamente -por la parte exterior de la torre- el último tramo de esta, llevando consigo en tan arriesgada subida su tambor y su dulzaina.
Una vez arriba, justo en la cruz que la corona, el famoso Ángel Rufino, popularmente conocido en toda la provincia y fuera de esta como el Mariquelo, toca la campana de la torre y entona una charrada ante la admiración y la ovación del gentío que, temeroso y entusiasmado en similares proporciones, le aclama desde abajo.
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor
Hay quien afirma que más que una tradición salmantina es una tradición de la familia a la que pertenece Ángel Rufino, el Mariquelo, pues ellos han sido lo que le han situado donde ahora está, transmitiéndose de padre a hijos dentro de una misma familia.
También el día de Todos los Santos es costumbre en Salamanca degustar los famosos "huesos de santo", producto típico de las reposterías salmantinas.

"San Blas"  3 de Febrero

La tradición ha decaído un poco en los últimos años, pero, hasta hace relativamente poco tiempo, el tres de febrero, día de San Blas, las calles de la ciudad se llenaban con gentes que vendían y compraban unas populares gargantillas. Se llamaban las "gargantillas de san Blas", y todos querían lucirlas al cuello para prevenir las dolencias de la garganta.
La tradición exigía, además quemar las cintas el Miércoles de Ceniza. Es una tradición que alcanzaba a toda la provincia de Salamanca, y que aún se mantiene en tiempos actuales en algunas localidades, aunque mucho menos en la capital.
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor
Por cierto que, hablando del santo existe un refrán castellano que dice: "Por San Blas, la cigüeña verás y, si no la vieres, años de nieves". Aun antes d este día, y, afortunadamente cada año en mayor número, acuden a Salamanca unos cuantos ejemplares de cigüeñas que se quedan aquí, al menos hasta el mes de septiembre. 
Nada más normal que observarlas sobrevolar la ciudad llevando comida a sus nidos, situados en el campanario de la iglesia de San Martín, en lo más alto del Palacio de Anaya, etcétera. Y, por supuesto llamando la atención de todos.

Las Águedas  5 de Febrero

Dos días después de San Blas, el cinco de febrero, se celebra el día de las Águedas. Se trata de una tradición que mantienen algunas mujeres casadas que, este día, se convierten en las que "mandan". Los días anteriores recorren algunos establecimientos y calles, pidiendo a los varones donativos que necesitan para sufragar los costes de su fiesta.
Y ese día no son ellas quienes hacen los trabajos domésticos, sino sus maridos. Por la tarde se reúnen. se visten con el traja charro y, como antaño, se van a una misa con precisión, tras la que llega la comida y el baile.  foto de la izquierda muchachas con el típico traje salmantino
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor
No es una fiesta que se celebre de forma mayoritaria en la ciudad, pero si merece ser señalada por su antigüedad y por su mantenimiento gracias a algunas mujeres pertenecientes a asociaciones folclóricas.

Semana Santa

En 1995 la Semana Santa salmantina fue declarada de Interés Turístico Regional. Aunque su importancia y mérito no esté considerada al mismo nivel que las de Valladolid o Zamora, la Semana Santa salmantina permanece muy fiel, igual que esas ciudades castellanas, al carácter de sus gentes y a su espíritu de sobriedad y recogimiento. La salmantina se caracteriza por su recogimiento y por la ausencia absoluta de grandes alardes como ocurre con sus gentes, edificios y la sobria piedra de Villamayor. Al igual que en el resto de la provincia, la Semana Santa resulta atrayente en gran medida por la riqueza escultórica de sus pasos, pero, además por el escenario incomparable y privilegiado por el que transcurren las procesiones.
Muchas de éstas se desarrollan de noche y consiguen, sin pretenderlo, formar un conjunto impresionante que, sin ninguna duda, merece la pena presenciar, independientemente de las creencias que cada uno pueda tener.
Como muchos otros fenómenos religiosos de carácter popular, y tal y como sucede en otras ciudades de España, la Semana Santa salmantina surge en la Edad Media. Entonces como hoy a los católicos les movía el deseo de recordar la muerte de Cristo y su resurrección. La primera referencia documentada se halla en el Cancionero de Juan del Enzina, en 1498 y, en 1516, Lucas Fernández publicó el Auto de la Pasión. Se trata de obras dramáticas que reflejan ya el hondo patetismo de la Semana Santa salmantina.
En el siglo XVI se fundan las primeras cofradías. Después irán surgiendo las demás, fuertemente impulsadas por la Contrarreforma, y además, con el aliciente de estar un nuevo estilo escultórico.
Las mejores obras de la Semana Santa salmantina, según todas las opiniones, son la Virgen de los Cuchillos, de F. del Corral, la Piedad y el Cristo de L. Salvador Carmona, el Cristo de Felipe Carnicero y la Soledad de Benlliure. Sin embargo, existen otras obras más modernas, que también se caracterizan por su calidad y gran realismo.
En los años cuarenta la Semana Santa cobró nuevo auge, y en los setenta sufrió una nueva crisis, pero hoy, nuevamente, se puede hablar de una Semana Santa salmantina plenamente recuperada, e incluso superada pues el actual es un periodo muy brillante, con la existencia de multitud de cofradías, hermandades y congregaciones en las que participan miles de salmantinos.
Una de las procesiones consideradas como mas espectaculares y bellas es la de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, que transcurre desde al Arrabal, cruza el Puente Romano y llega a la zona de las catedrales.
Especial parece ser también el rito del Descendimiento, que tiene lugar en el Patio Chico en el mediodía del Viernes Santo, así como la multitudinaria procesión de la Soledad. Asimismo, se recomienda presenciar la procesión vespertina del Santo Entierro, con su gran sucesión de cofradías.
Si hubiéramos de señalar los méritos de la Semana Santa salmantina y resumirlos de forma breve, tendríamos que hacer hincapié, sobre todo, en la antigüedad de las cofradías participantes, el valor artístico de los pasos y el gran arraigo popular de esta tradición religiosa.
Todo ello la sitúa entre las más dignas de ser presenciadas, por no hablar de marco monumental, único en el mundo, por el que se desarrolla y transcurren las procesiones, pues la mayor parte de ellas pasa por la Plaza Mayor, Casa de las Conchas, Clerecía, Universidad, las catedrales, Plaza de Anaya, Rúa Mayor, Plaza de Monterrey y algunas otras calles y plazas de belleza comparable a la de estas.

Lunes de Aguas

Cuando la Semana Santa ya ha finalizado, más concretamente el lunes siguiente al de Pascua, y como fiesta de inicio de la primavera (si no es en el calendario, sí en el espíritu de los salmantinos), se celebra en la ciudad y en muchas localidades de la provincia el alegre día del Lunes de Agua. Es un día laborable, pero sólo en las páginas del calendario, ya que casi todos los establecimientos y empresas salmantinas cesan en su actividad en este día, al menos por la tarde. Sobre esta tradición, de origen incierto, se encuentran ya referencias en los escritos de algunos estudiantes de los siglos XVI y XVII.
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor
Pues bien, en los tiempos pasados, antes de la Cuaresma, las prostitutas salmantinas debían cesar en su actividad para contribuir a la abstinencia carnal que los católicos debían cumplir durante ese periodo. Pero cuando acabada la Semana Santa, los estudiantes cruzaban el río en barcas, con el llamado "Padre Putas" o "Padre de Mancebía", en busca de esas mujeres y todos juntos pasaban un día de fiesta en el campo.
Según algunos, la tradición proviene de la Edad Media. Otros aseguran que la tradición arranca de las ordenanzas de aquella célebre "casa de mancebía", dictadas por Felipe II en el año 1570. En cualquier caso y, fuere como fuere, es una tradición que está mas viva que nunca, pues la inmensa mayoría de salmantinos salen de la ciudad para disfrutar de un día en el campo degustar el tradicional hornazo y bailar al son de charangas y verbenas. (mas información sobre el hornazo)

La Mariseca

Utilizando un símil taurino, la Mariseca constituye el "primer aviso" de las ferias de septiembre. El 15 de Agosto se coloca una veleta en forma de toro como emblemático reclamo en lo más alto del Ayuntamiento, en su espadaña. Permanece allí hasta el final de la feria taurina y de las Fiestas de San Mateo, el 21 de septiembre.

Las corridas de toros

Por antonomasia, en Salamanca al hablar de la fiesta se habla de los toros. No es de extrañar que la "fiesta" esté tan arraigada, ya que Salamanca es desde siempre tierra ganadera y criadora de auténtica y genuina raza de lidia. Prueba de la pasión taurina de sus habitantes es la existencia de la ciudad de una cantidad considerable de peñas y asociaciones taurinas de miles de aficionados, y, cómo no, de famosos toreros locales: Julio Robles (QEPD), Santiago Martín "El Viti", Pedro Moya "El niño de la Capea", por citar tan sólo a los más veteranos, aunque hay otros más jóvenes que están triunfando actualmente.
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor, la plaza de toros La Glorieta.
Y es que se puede afirmar que, en toda la tierra de Salamanca, no hay fiestas sin toros. El toro de lidia es el rey indiscutible de las dehesas salmantinas. Puede darse el dato aproximado de que las 35.000 reses bravas de toda la Comunidad de Castilla y León, sumas 32.000 las reses que habitan exclusivamente en las dehesas salmantinas.
Los salmantinos son muy aficionados a los toros desde hace cientos y cientos de años. En un principio se desarrollaban en la Plaza grande de San Martín, y, más tarde, en el que estaba instalada en el campo de San Francisco. Con el correr del Tiempo, también se efectuaron corridas de toros en un campo que había en la actual avenida de Mirat, hasta que se construyó la Plaza de la Glorieta. 
Las corridas se celebraban en la festividad de la Purísima, en la de San Juan de Sahagún, en la del Apóstol Santiago, y, además, cuando los estudiantes se graduaban. En la actualidad, podemos asegurar que la actividad, podemos asegurar que la actividad de la ciudad de Salamanca se paraliza verdaderamente durante las tardes de feria, pues cierran todos los comercios y tiendas y la gente aficionada acude en masa a la plaza de toros.
Realización y Actualización: Ángel Manzano Mesón
Última actualización 23 de Julio del 2004
Copyright 2000