Octavo Itinerario   

De las cumbres de Béjar al campo de Peñaranda

Iniciamos nuestro último itinerario en la villa de Béjar para recorrer a continuación la sierra homónima, de gran belleza paisajística y famosa por sus embutidos y sus jamones, de gran prestigio nacional e internacional. Tras la sierra conoceremos la Tierra de Alba y el Campo de Peñaranda, comarcas con grandes extensiones de cultivos cerealistas y de regadío, y con buenos ejemplares de arquitectura románico-mudéjar que, en cierto modo, otorgan una uniformidad a la zona nororiental de la provincia.

Béjar: 16.793 hab. Fiestas: Feria Chica de Mayo. Corpus Christi, con procesión en la que desfilan los hombres de musgo para conmemorar la reconquista de la ciudad. 15 de Agosto, Fiesta del calderillo, 8 de Septiembre, Romería de Nuestra Señora del Castañar. 29 de Septiembre, San Miguel.

Al pie de la Sierra de Béjar, a 959 m. de altitud y junto al río Cuerpo de Hombre, se asienta Béjar, villa de gran renombre desde el siglo XIII por su industria textil. Actualmente, a su importante actividad comercial se suma una cada vez más intensa industria turística. Béjar atrae tanto por su núcleo urbano, su arquitectura popular serrana y los edificios nobles y religiosos que se alzan a lo largo de los siglos, como por las actividades deportivas que es posible practicar -esquí, montañismo- en las cumbres que la circundan: La Covatilla, Calvitero o El Travieso.

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Asentamiento de vettones, romanos y musulmanes, Béjar es reconquistada y repoblada por Alfonso VIII a principios del siglo XII, quien otorga fuero en 1211. Posteriormente, con los Reyes Católicos, la población se convierte en villa ducal.

Uno de los lugares más excepcionales de la villa, de propiedad privada, es El Bosque, al que se llega por un camino situado a la entrada de la ciudad Don Francisco de Sotomayor y Zúñiga, duque de Béjar, es quien ordena la realización de este jardín en 1567. En El Bosque, además de una espléndida vegetación, encontramos un estanque con templete de sabor neoclásico y el palacio renaciente de los duques, decorado con escudos de la Casa, que se construye como residencia estival.

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Visita obligada es la del casco antiguo, que al estar encuadrado entre el río y la carretera, sobre un promontorio, presenta una original forma alargada. En este núcleo se alzan varias iglesias de época de repoblación y la espaciosa plaza Mayor, que incluye tres edificios de especial interés y diversas casas señoriales de muy buena factura. El Ayuntamiento, del siglo XVI, presenta fachada con pórtico y galería superior. Los elementos decorativos se reducen a la heráldica de los duques de Béjar en las enjutas y el antepecho escamado de la galería. La iglesia del Salvador, muy alterada tras el incendio sufrido en 1936, se erige en el siglo XIII. Posteriores reformas y restauraciones efectuadas en los siglos XIV y XVI alteran su inicial estética románica. De ésta se conserva la amplia cabecera y la portada de los pies, con arcos apuntados. El ábside realizado en sillares de granito, se cubre con bóveda de horno apuntada y se remata con cornisa sobre canacillos. Ya gótica es la portada lateral, con arcos también apuntados y en degradación enmarcados por alfiz, La torre-campanario es obra del siglo XVI.

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El palacio de los Duques de Béjar se edifica en el siglo XVI sobre los restos del antiguo castillo musulmán.

En la fachada, compacta, sobresalen las dos torres que perviven del castillo, denominadas de las Cadenas y del Mirador. En el interior descuella el patio, sobrio y con dos pisos de galerías en dos de sus lados; sobre las enjutas de los arcos lucen los escudos con las letras F y G, iniciales de don Francisco de Sotomayor y Zúñiga y doña Guiomar de Mendoza. Otro de los lienzos de muro está ocupado por una fuente, rehundida, con pequeñas columnas corintias a ambos lados y venera de remate; por encima campea la heráldica ducal. En el cuarto lado se encuentra la escalera, con columnas de diferente altura sobre el pasamanos que sostienen una estructura dintelada en diagonal. 

En pleno casco antiguo se erige la iglesia de Santa María la Mayor, fundada en el siglo XIII y construida al modo románico-mudéjar, esto es,  con ladrillos ciego en tres ordenes y cornisa de nacela. Algo posterior es la torre, de sillares de granito. El último cuerpo, con arcos de medio punto para albergar las campanas, corresponden a las ampliaciones y reformas llevadas a cabo en el siglo XVI gracias al mecenazgo de los duques, momento en que se instala la armadura de la nave. De las obras que atesora el interior del templo mencionamos el retablo mayor, obra de Pedro de Sobremonte y Antonio Hernández, con muy buenos altorrelieves del siglo XVII, y la Virgen de las Angustias, en la capilla del Sotocoro, de las mismas fechas.

Muy próxima se encuentra la iglesia de Santiago, también denominada La Antigua por ser la más antigua de la ciudad, la primera en edificarse tras la reconquista, en el siglo XII. Muy acertado ha sido el recuperar las dovelas y las jambas de la portada primitiva durante la restauración efectuada recientemente. El templo, actualmente sin culto, se dedica a diversas actividades culturales.

Parque de la Antigua

Sierra  Béjar    

Calderillo Bejarano

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En las inmediaciones de La Antigua se ha instalado el parque de la Antigua, junto a las murallas construidas por los musulmanes en el siglo X y reconstruidas en época de repoblación. De este cerco amurallado permanecen en pie varios fragmentos de lienzo de muro almenado y la puerta del Pico y la de San Pedro. Desde este parque se disfruta de una muy buena panorámica del entorno bejarano.

Además de los edificios mencionados podemos admirar la iglesia de San Juan, el antiguo convento de San Francisco, el curioso Monumento al Hombre de Musgo, en l aplaza de la Corredera, erigido en recuerdo de los bejaranos que, disfrazados de musgo, lograron vencer a los musulmanes, y el Museo Mateo Hernández, instalado en l antigua iglesia de San Gil, y cuya visita recomendamos. Como indica su nombre, el museo muestra distintas piezas de Mateo Hernández, escultor que legó su obra al Estado español. Y junto a estas esculturas se exhiben otras obras de distintos siglos y de muy variada procedencia como son la colección de esmaltes, esculturas chinas e indias, manuscritos persas, las tablas del retablo de San Gil, del siglo XV, lienzos de las escuelas flamenca y holandesa de los siglos XVII y XVIII y otros pintores españoles del siglo XIX -Pérez Villaamil- y del XX, como Joaquín Sorolla.

Béjar, cuna de Julián Casas <<El Salamanquino>>, primer matador de toros que Salamanca dio a la fiesta a mediados del pasado siglo, y de escultores de renombre como Mateo Hernández y Francisco González Macías, es también la cuna de muy buenos artesanos dedicados a labores de alfarería y cerámica, marroquinería y guarnicionería, toneleros, ebanistas, y de otros varios oficios, cuyas piezas podemos admirar y adquirir en los talleres y los comercios que hallamos por la ciudad.

Desde Béjar, y antes de encaminarnos hacia el norte de la provincia, sugerimos realizar alguna excursión hacia el sur, adentrarse en la sierra para disfrutar de las sorpresas que nos deparan sus pueblos y su paisaje.

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El tipo de vegetación que vamos a encontrar en nuestro camino se compone fundamentalmente de robles, castaños, pinos, alisos y alcornoques. Junto a los arroyos vemos sotobosque de sauces, zarzas, fresnos....; a medida que ascendemos surgen las retamas de genistas y citisus y ya en las cumbres están las praderas alpinas, con un buen número de gramíneas aunque menos frondosas que otros pastizales alpinos de su misma altura por la inferior latitud. Una de las plantas que se recolectaba habitualmente en la Sierra de Béjar era la digitalis o dedalera, de la que se obtenían sustancias como digitalina o la digitoxina, muy utilizadas para la elaboración de fármacos cardiotónicos.

Una de las excursiones que proponemos es la que nos conduce a Candelario, a sólo 4 Km. de Béjar. Pero antes de llegar a esta localidad debemos parar en la ermita del Castañar, donde se venera a la Virgen del Castañar, patrona de Béjar. En este paraje de gran belleza se dan cita los bejaranos y los vecinos de las poblaciones aledañas cada 8 de Septiembre, fecha en la que se celebra la romería, los actos litúrgicos y la posterior fiesta gastronómica, que incluye embutidos de la zona, respetables raciones de carne a la brasa, hornazo y un extenso surtido de dulces compuesto de perronillas, huesecillos y empiñonados, entre otros. Junto a la ermita se encuentra la plaza de toros, construida en el siglo XVII y reformada en el XVIII; es el Coso más antiguo de España, lo que confirma la vocación taurina de esta provincia.

Llano Alto

Plaza de Toros

Plaza de Toros

Plaza de Toros

Plaza de Toros

     

Virgen del Castañar

Plaza de Toros

     

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Muy cerca de El Castañar está el Llano Alto, espléndido mirador sobre la Sierra de Candelario y Peña Negra; un poco más arriba encontramos la Peña de la Cruz, con una gran cruz de granito.

De nuevo en El Castañar proseguimos hasta.......

Candelario: 1.094 hab. Fiestas: 2 de febrero Las Candelas, con Ofertorio a la virgen de los niños nacidos el año anterior y del roscón de la Candelaria, 26 de Julio, Santa Ana; se celebra una procesión en que las mujeres desfilan vestidas de candelaria y los hombres de choricero. 25 de Agosto, Santiago Apóstol.

Situado a 1.126 m. de altitud en la falda de la sierra del mismo nombre, Candelario   cuenta con un entorno privilegiado y un núcleo urbano de gran interés y tipismo, hecho que llevó a declararla Conjunto Histórico-Artístico en 1975. Gracias a la abundante nieve de su serranía es normal ver discurrir regueros de agua por sus calles en cuesta en cualquier época del año. Su arquitectura de muros enjalbegados, vanos y esquinas graníticas, entradas con batipuertas y balcones con aleros volados, es sumamente armoniosa.

Sin duda alguna, Candelario debe su fama a la elaboración de embutidos, y sobre todo al chorizo cular; no en vano varios estudiosos de temas gastronómicos le otorgan el privilegio de ser cuna del chorizo. Precisamente en los inicios de su auge chacinero, hacia el siglo XVIII, es cuando se levanta la mayoría de sus casas prototípicas, casas que también servían como obrador. De la importancia de este actividad es buena muestra el lienzo de Bayeu, el choricero de Candelario.

De sus monumentos mencionamos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, con rosetón sobre la portada, esbelta torre en el lado de la Epístola y muy buen artesonado ochavado en la capilla mayor.

Entrada al pueblo Cabina Tfno. Cabina Tfno Iglesia de Nuestra Sra. de la Asunción

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Para quien desee ascender hacia las elevadas cotas de la Sierra de Candelario nada mejor que tomar la sinuosa carretera que conduce hasta El Travieso, paraje situado a 1.800 m. de altitud, desde el que se contempla un gran perspectiva paisajista. A los amantes del esquí les recomendamos, si es invierno, ir bien pertrechados con todo su equipo, porque la nieve no faltará. Para los intrépidos montañeros y escaladores está Calvitero, a 2.425 m. de altitud en las lindes con Cáceres.

Otra posible excursión a realizar desde Béjar es la que nos conduce a Montemayor del Río, junto al río Cuerpo de Hombre. Ahora en lugar de ascender vamos a descender. Para ello tomamos la N-630 y a sólo 7 Km. de Béjar encontramos Cantagallo a 4 Km. más adelante Puerto de Béjar, pequeñas poblaciones de gran sabor serrano y circundadas por espesa vegetación. A 2 Km. de esta última localidad tomamos la carretera local hacia Peñacabellera para luego desviarnos a.....

Montemayor del Río: 356 hab. Fiestas: 14 de Septiembre, Santo Cristo de las Batallas.

A 677 m. de altitud, Montemayor del Río se enclava sobre un alcor del lozano valle formado por el río Cuerpo de Hombre. De la antigüedad de la villa nos hablan los restos de la calzada de la Plata, situada en las inmediaciones y de su importancia durante la Edad Media es buena prueba el castillo, que constaba de dos recintos.
Montemayor del Río

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Del primero se conserva la entrada, de arco de medio punto entre dos cubos, y del segundo, lienzos de muro y tres elegantes torreones cuadrados y con restos de almenas. Del siglo XIII es la iglesia parroquial, en la que se aprecian partes románicas, góticas, como la bóveda del ábside y otras restauradas en el siglo XVI como son la torre y la nave. de este siglo es también el retablo mayor, con tallas del francés Joli y labor pictórica de Antonio González.

Además de estos nobles edificios, la población posee hermosas casas serranas, algunas de ellas con heráldica. Mientras paseamos nos acercamos a las calles Cubo y Extramuros, donde encontramos buenos talleres de cestería.

De regreso a Béjar, tras haber realizado alguna de estas excursiones, proseguimos por la N-630 ya en dirección norte. Una vez pasado Palomares, vemos a nuestra derecha la C-500, que va a Navacarros y La Hoya. Desde esta población se puede realizar la ascensión a La Covatilla (2.200 m.), a 9 Km. por un camino de tierra, lugar habitualmente visitado por los esquiadores y, a semejanza de El Travieso, con muy buenas vistas paisajísticas.

Continuando por la carretera nacional pasamos por Vallejera de Riofrío y el puerto de la Vallejera, para después tomar la carretera local que nos conduce hacia Sorihuela y Santibáñez de Béjar, donde divisamos los restos de su atalaya medieval, y 8 Km. más adelante, junto al  río Tormes, entramos en......

Puente del Congosto: 358 hab. Fiestas: 16 de Agosto, San Roque.

Esta población se enorgullece de poseer uno de los castillos mejor conservados de toda la provincia. En el margen izquierdo del río, dominado por un amplia panorámica y en otro tiempo controlando el tráfico de ganado entre Salamanca y Ávila, se erige el castillo, obra del siglo XIV.  

En medio de sus murallas almenadas surgen la torre y el cubo, de grandes proporciones. Junto a él está el puente, de trece ojos, construido alrededor del año 1500. En la parte alta de la población vemos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, gótica con retablo mayor renaciente.

Tras visitar Puente del Congosto proseguimos por l misma carretera local hacia Navamorales y Gallegos de Solmirón, ambas en el límite con la provincia de Ávila. Ahora el paisaje es menos abrupto y con escasa vegetación. Continuamos, pasando por Bercimuelle, hasta Cespedosa, donde se yergue la torre del castillo blasonada con las armas de la familia Dávila, señores también del castillo de Puente del Congosto. A 9 Km. y después de cruzar el Tormes que ya empieza a ser Embalse, llegamos a.....

Guijuelo: 4.755 hab. El principal atractivo de esta villa industriosa es el gastronómico, por lo que recomendamos para a comer y disfrutar a placer de todos los exquisitos embutidos y del jamón ibérico que ofrecen sus restaurantes, en los que también podemos degustar el afamado calderillo bejarano, exquisitas truchas fritas de los ríos serranos y cualquiera de las excelente carnes asadas de que dispone toda la provincia.

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La ocasión requiere un caldo de la mejor calidad, por lo que nos debemos dudar en acompañar tales manjares con un vino de la Ribera del Duero.

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Reemprendemos de nuestro itinerario en dirección a Alba de Tormes. A la salida de Guijuelo, a 2 Km. torcemos a la derecha para llegar después de Aldeavieja de Tormes a....

Salvatierra de Tormes: Situada en un promontorio pizarrosa a la orilla del Embalse de Santa Teresa. Precisamente a causa de la construcción del embalse, que ahogó buena parte de sus tierras, la villa se ha quedado casi sin vecinos, únicamente viven 56 personas. De la importancia que la villa tuvo en otro tiempo son buena muestra las ruinas del castillo, propiedad de la Casa de Alba, del siglo XV; los restos de la muralla, del siglo XIII, y la iglesia de Nuestra Señora de Monviedro, de las mismas fechas, en la que sobresale la torre mudéjar, de ladrillo y pizarra, y el retablo mayor, barroco.

Si bien la construcción del pantano fue la causa del despoblamiento de Salvatierra, hay que reconocer que también aporta algunos beneficios, como son los productos de energía hidroeléctrica, la posibilidad de realizar cultivos de regadío en la comarca de Alba y, actualmente, la práctica de deportes náuticos.

Desde Salvatierra volvemos a la carretera nacional para desviarnos de nuevo a la derecha al cabo de 8 Km. Tras el desvío, pasamos por La Maya y más adelante por Galisancho, ambas junto al Tormes. Si en la actualidad estas poblaciones no poseen edificios de cierto renombre, sí que cuentan en su haber con ser los asentamientos más antiguos de la provincia, ya que en sus terrazas se han hallado hendidores y bifaces del hombre del Paleolítico inferior. Prosiguiendo en paralelo al Tormes llegamos a la población que da nombre a la comarca.

Alba de Tormes: 4.404 hab. Fiestas: 15 de Octubre, Santa Teresa. Repoblada por Raimundo de Borgoña en el siglo XII, dotada de fuero desde 1140 y nuevamente repoblada hacia 1224 por Alfonso IX, la historia de Alba de Tormes está estrechamente vinculada a la Casa ducal de Alba desde 1429, fecha en que el rey Juan II confisca el castillo a los infantes de Aragón para dárselo a don Gutierre Gómez de Toledo.

Gran centro de peregrinación teresiana por ser la villa donde falleció Santa Teresa de Jesús, Alba de Tormes vivió su época de esplendor durante los siglos XVI y XVII, cuando se representaban las farsas y autos de Juan del Encina, y Garcilaso de la Vega, Lope de Vega y Calderón de la Barca escribían algunas de sus mejores obras maestras.

Entre los muchos edificios que posee la ciudad algunos son de obligada visita, como por ejemplo el convento de las Carmelitas. Gracias a la donación del terreno efectuada por don Francisco Velázquez y doña Teresa de Laíz, la madre Teresa funda en 1571 el conventos de las Madres Carmelitas, edificio ampliado un siglo más tarde. Del siglo XVI es la portada de la iglesia, de arco de medio punto entre columnas y medallones y coronada con un bello entablamiento, obra de Juan de Montejo. En el friso, con heráldica en los extremos, se representa la escena de la Anunciación. En el interior descuella el altar mayor, ornamentado con lienzos de Alonso Rodríguez, y la imagen de Santa Teresa, que custodia el nicho con el cuerpo incorrupto de la santa y las reliquias con el brazo y el corazón. En los muros laterales vemos diversos sepulcros esculpidos por Juan de Montejo, entre los que destacan los de los donantes, así como una recreación de la celda donde murió Santa Teresa, en la que se ha instalado una reproducción en cera del cuerpo sobre lecho mortuorio.

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En distintas dependencias de clausura se atesora un buen número de obras de arte, entre las que sobresale la Dolorosa de Pedro de Mena. Junto al Convento de las Madres Carmelitas se alza el convento de Padres Carmelitas, de finales del siglo XVII y debido al mecenazgo del duque del Alba. Anexo a éste se encuentra el Museo Carmelitano en el que se muestran, junto a obras pictóricas, escultóricas y de orfebrería, diversos manuscritos de la amplia producción literaria y epistolar de Santa Teresa.

Muy cerca está la plaza Mayor con el edificio del Ayuntamiento, que luce una ventana de esquina renacentista. Desde la plaza observamos los dos ábsides de la iglesia de San Juan, de finales del siglo XII, sin duda uno de los mejores templos románico-mudéjares salmantinos, en el que también se utiliza la piedra. De la primitiva construcción se conservan los muros laterales y el ábside; éste muestra dos registros de arcuaciones ciegas con cornisa de nacela y capiteles de arenisca con temas vegetales y zoomórficos en el absidiolo. La portada norte consta de seis arcos apuntados en degradación con imposta de nacela en el intradós. La torre ya es obra del siglo XVIII, momento en el que se efectúan serias reformas en toda la iglesia. En el interior se custodia un elevado número de piezas escultóricas, que convierten a la iglesia casi en un Museo. La obra más sobresaliente es el grupo del Apostolado con el Salvador, situado en la capilla Mayor.

Vista aérea   Plaza Mayor San Juan

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Son 13 figuras sedantes de bulto redondo realizadas en piedra y policromadas hacia el año 1200. A pesar del hieratismo y de una cierta rigidez en los cuerpos y en la indumentaria de las figuras, en el grupo se muestra humanizado gracias a las variadas expresiones de sus rostros. De gran interés son el retablo mayor, del siglo XVIII, ubicado a los pies, que presenta algunas de las tallas y relieves de Juan de Montejo realizara para el primitivo retablo; el retablo de la Virgen del Socorro, también de Montejo; la estatua sedente de Nuestra Señora, muy semejante al Apostolado y Cristo atado a la columna, atribuido al pintor Luis de Morales, entre otras muchas obras.

Otras dos iglesias románico-mudéjares que figuraban en el patrimonio de la villa -San Miguel y santo Domingo- han desaparecido en nuestro siglo. Aún subsiste la más antigua de todas ellas, la iglesia de Santiago, del siglo XII, con dos esbeltas espadañas en la cabecera. El convento de Santa Isabel, fundado  1481, muestra sobre la portada la heráldica de don Francisco Maldonado entre tenantes salvajes. En el interior de la iglesia descuella el artesonado mudéjar de par y nudillo y la capilla de los Gaitán, con muy buena decoración plateresca.

Del antiguo palacio-castillo de los duque de Alba, sede de numerosas reuniones políticas, artísticas y literarias, que elevaron a la villa al rango de pequeña corte, únicamente queda en pie la denominada torre de la Armería, que sobre el espolón parece presidir y vigilar la ciudad. En el interior de esta gran fábrica del siglo XV se pueden admirar las pinturas al fresco realizadas por Cristóbal y Juan Bautista Passini en el último tercio del siglo XVI, que representan al duque de Alba en la batalla de Mühlberg acompañado por la Fama, la Victoria, las Virtudes y las Artes Liberales.

Castillo Castillo Torre de la Armería

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En nuestro paseo por la ciudad ducal encontramos numerosos establecimientos de venta de cerámica, con sus características piezas festoneadas a modo de filigrana, y diversos objetos utilitarios; talleres de guarnicionería y de bordados, y confiterías en las que adquirir las famosas almendras garrapiñadas. También observamos el puente sobre el Tormes, reconstruido en el siglo XVII por José de Churriguera y la inconclusa basílica de Santa Teresa, iniciada por Enrique Repullés Vargas dentro de la estética neogótica.

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Tomamos a continuación la carretera local que nos lleva hasta Macotera, a 26 Km. Pasamos por Aldeaseca de Alba, y después de cruzar el río Magrañán entramos en.....

Macotera: 1.672 hab. Fiestas: 16 de Agosto, San Roque.

Esta localidad, muy renombrada por su intensa actividad artesana, visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, uno de los mejores templos góticos de la comarca, erigido en el siglo XV. La portada, flanqueada por pináculos, luce la heráldica de los duques de Alba, don Fadrique Álvarez de Toledo y su esposa doña Isabel de Pimentel. El interior consta de tres naves de gran anchura. Mientras la cabecera y las naves laterales se cierran con bóvedas de crucería, la nave central se cubre con armadura bellamente decorada descansando sobre dos arcos formeros escárzanos con bolas.

A través de la C-610, tras 10 Km. llegamos a....

Peñaranda de Bracamonte: 6.281 hab. Fiestas patronales del 18 al 25 de Agosto, 29 de Septiembre, San Miguel.

Peñaranda es el centro de la comarca del Campo de Peñaranda, de gran riqueza cerealista y de cultivos de regadío. Su historia está vinculada desde el siglo XVI a la familia de los Bracamonte, señores de la villa y promotores de las obras más importantes.

En la plaza Mayor, porticada, está el Ayuntamiento, edificio barroco, y muy próxima la iglesia de San Miguel. Su construcción se inicia a principios del siglo XVI gracias a la munificencia de don Juan de Bracamonte, no concluyéndose hasta el siglo XVII. 

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En el exterior descuella la portada renaciente, ornamentada con heráldica laureada y la imagen del santo titular en hornacina venerada. Del interior, muy transformado tras el incendio de 1971, cabe reseñar la talla de San Antonio, en la capilla homónima, obra de Antonio de Paz, y las de Gestas y Dimas, de autor anónimo.

También de mecenazgo de la familia Bracamonte es el convento de las Madres Carmelitas, del siglo XVII. Entre sus muros se custodian importantes lienzos de los pintores italianos Lucas Jordán y Andrea Vaccaro, que llegan a Peñaranda cuando don Gaspar de Bracamonte ocupa también el virreinato de Nápoles.

Antes de disponernos a cenar y a pernoctar en Peñaranda sugerimos llegar hasta Paradinas de San Juan, a sólo 10 Km., apacible localidad donde se negoció, en 1183, la paz entre Alfonso VIII y Fernando II. Su iglesia parroquial de San Pedro es uno de los escasos ejemplos en los que se combina la fábrica románica de cantería con la de ladrillo.

De regreso a Peñaranda de Bracamonte recomendamos cenar en el restaurante La Cabañas, donde casi es <<obligado>> comer el plato típico de la comarca, tostón, o bien un jugoso cordero, ambos asados en horno de leña y todo ello regado por un buen vino. Como colofón no hay que dejar de probar el flan de almendras y natillas.

Aquí ya termina toda esta serie de itinerarios por la provincia de Salamanca, que espero haya sido de tu agrado, y que ello incida, para que te decidas a visitarla personalmente. Seguro que no te defraudará.


Mateo Hernández

El escultor bejarano Mateo Hernández se familiariza con la labra de la piedra ya en su infancia, cuando empieza a trabajar como cantero con su padre. Seguramente es este hecho la causa de su preferencia por la talla directa sobre materiales de extrema dureza como son el granito, la diorita, el basalto o el esquisto. Después de estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Béjar y un año en la Academia de Bellas Artes de Madrid, marcha a París, donde fija su residencia. Si en un principio su obra se centra en la figura humana, posteriormente, al observar y entrar en contacto con la escultura animalística sumeria y egipcia del Louvre, se decanta hacia la realización de figuras zoomórficas, un tanto hieráticas e idealizadas.

Mateo Hernández, que expone con cierta regularidad en París, únicamente lo hace una vez en España, en la Sociedad de Amigos del Arte Español de Madrid (1927), ciudad en la que años más tarde se celebran otras exposiciones, ya a título póstumo.


Las batipuertas

Uno de los elementos más curiosos y característicos de la arquitectura popular de Candelario es la existencia de una batipuerta ante la puerta de acceso de la casa, habitualmente con gatera en la parte inferior. La existencia de esta estructura responde a una triple finalidad. Por un lado facilita el que los niños apoyándose en la gatera, puedan abrir la puerta; de otro, protege y aísla la puerta del contacto directo con la nieve y por último constituye un elemento de gran ayuda en las labores de matanza del ganado vacuno. Dado el difícil manejo de las reses semibravas, los hombre protegen detrás de las batipuertas, desde las cuales sujetan a la res y le dan fácilmente la puntilla.


El cerdo ibérico

Por las dehesas y pastizales salmantinos campea el cerdo o cochino ibérico. Alimentado con toda clase de hierbas y bellas -amargas las del roble y dulces las de la encina-, cuyos aromos se infiltran en la carne y en la grasa, el cerdo cumple con su proceso de engorde y de cebado hasta la llegada de los grandes fríos invernales. Es en este momento, en el mes de enero, cuando se lleva a cabo el ritual de la matanza, que en poblaciones como Guijuelo, Ledrada o Candelario adquiere especial relieve. Con las carnes montaraces de los cochinos y especias de primera calidad se elaboran chorizos, longanizas, morcones, salchichones...., y se inicia, con especial esmero, el proceso de curado del jamón ibérico, que en Guijuelo está protegido por Denominación de Origen. Después de aspirar los humos y orearse durante dos años, al menos, a las heladas de la Sierra, el jamón se constituye en un placer gastronómico de muy altas cotas.


La arquitectura románico-mudéjar

Junto a los templos románicos construidos en piedra -catedrales de Salamanca y Ciudad Rodrigo, entro otros- coexisten iglesias realizadas en ladrillo, sistema constructivo que se difunde ampliamente en las comarcas de Alba y Peñaranda, así como en Béjar. La Presencia de numerosa población mudéjar en las distintas localidades de estas comarcas, junto con el bajo coste del ladrillo y su sencillo y rápido manejo por parte de los hábiles mudéjares, son las causas de la proliferación de edificios románico-mudéjares en el este de Salamanca. estas iglesias, que en los constructivo conservan los elementos del arte cristiano, se caracterizan, al exterior, por las gruesas hiladas de argamasa entre las bandas de ladrillo y por su decoración con arcuaciones ciegas, frisos moldurados y alfices, y en el interior por la utilización de artesonados con decoración geométrica para cubrir las naves.


Los datos  están obtenidos del libro "Guía del Viajero Salamanca Ciudad Rodrigo y Provincia" de Susaeta Ediciones S.A. Coordinación del libro: Raquel Arroyo Fraile. Ilustración del libro: Juan Carlos Martínez Tajadura.


Realización y Actualización: Ángel Manzano Mesón
Última actualización 13 de Diciembre del 2000
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