LA GRANJA DE MONREAL

Otro despoblado ubicado al este de Endrinal es la Granja de Monreal. Sus orígenes se remontan al siglo XII y fue pertenencia monástica. A este respecto, se sabe que huno en territorio de Salamanca una posesión cisterciense llamada, primeramente, Granja de Escandón, y, más tarde, Granja de Monreal y Fuente de la Espina. Juan, abad del monasterio de la Espina (Valladolid), la recibió como donación del rey Fernando II en el año 1185. En torno a la misma, se suscitaron pleitos entre el monasterio citado y el concejo de Salamanca, hasta que se llegó a un acuerdo en el año 1346 (V.A. ÁLVAREZ: Monasterios cistercienses en Castilla (siglos XII-XIII). Universidad de Valladolid, 1978; págs. 164 (n.66) y 169). Un siglo antes, concretamente en 1251, había adquirido propiedades en dicha granja el cabildo salmantino, mediante la compra que hizo a un tal Pedro Juan, por medio de su representante, el deán Domingo Martín, de una cortina y varias casas que aquél poseía en el lugar citado (J. MARTÍN MARTÍN et al.: Documentos de los archivos catedralicio y diocesano Uni. de Salamanca, 1977; pág. 329).

La Granja de Monreal (Fuente de la Espina) (Algunos lugareños me han hecho saber que la fuente existente en la Granja de Monreal, junto a la casa del guerdam recibía también el nombre de la Espina), figura, pues, como Granja de Escandón en los documentos más antiguos. Existía ya desde el año 1183, cuando menos, en que aparece mencionada en una donación de pastos hecha por el rel Fernando II al monasterio cisterciense de Sacramenia (Valladolid). En el documento correspondiente, se notifica a los alcaldes y concejos de Salamanca, Alba, Ledesma, Ciudad Rodrigo y Escandón, que no se opongan a la transhumancia de los ganados de dicho monasterio (Mª DE LA S. MARTÏN: Santa María de Cárdaba, priorato de Arlanza y Granja de Sacramenia. Universidad de Valladolid, 1979; pág. 53).

No se conoce la fecha en que la susodicha granja sería abandonada; lo cierto es que, en un Interrogatorio efectuado en el año 1517, se contaba ya entre los despoblados. En el siglo XVII, es citada todavía entre las posesiones del Monasterio cisterciense de Nuestra Señora de la Espina de Valladolid, que tenía propiedad sobre terrazgo de pasto y lanar (CATASTRO DE ENSENADA: Respuestas Generales. Leg. 502, fol. 222, Archico General de Simancas).

Respecto a la fortaleza de Monreal, cuyas ruinas aún coronan el pico del mismo nombre, figura ya como donación del rey Alfonso VIII a su nieto Fernando, en el Tratado de Cabreros, entre Castilla y León, firmado en el año 1206 (J: GONZÁLEZ: Alfonso IX, tomo II C.S.I.C. Madrid, 1944; pág. 287). Anteriormente, a finales del siglo XII, el concejo de Ávila se había adueñado de dicha fortaleza, tras los enfrentamientos mantenidos con los concejos de Alba de Tormes y Salamanca (M.GONZÁLEZ: Salamanca en la Baja Edad Media. Universidad de Salamanca, 1982; pág. 19). Alfonso IX reforzó las fortificaciones de Monreal por la misma época en que fortificó Monleón y Salvatierra.

Las ruinas medievales de Monreal han evocado episodios en clave de leyenda, transmitidos por la tradición popular: una cabra de oro estaría oculta en las profundidades del monte, adonde se accedería a través de un pasadizo que comunicaría el antiguo castillo de Monreal con el de Monleón distantes entre sí unos siete kilómetros en línea recta.

Me parece oportuno indicar, como dato de referencia, que otro fortín de características similares, aunque de origen romano y conservando todavía buena parte de su estructura, se alza sobre las peñas de santa Cruz, al occidente de Navagallega, en la inmediata sierra de Herreros. También en torno al mismo se han forjado historias de gentiles: una mora habitaría un subterráneo que comunicaría dicho fortín con una fuente. Otro pasadizo enlazaría desde Santa Cruz con el fortín romano de Herreros de Salvatierra.

Las leyendas de tesoros ocultos han pervivido hasta nuestros días, y no han faltado quienes, acuciados por el afán de encontrarlos, han practicado excavaciones en diversos puntos del monte (Circula por Casafranca la siguiente coplilla: <<Las mozas de Casafranca / han comprado una romana / para pesar todo el oro / que sacan a la semana>>). Ciertamente, la verosimilitud de los relatos que hablan de tesoros ocultos en la zona, podrá ser puesta en duda, pero no así la existencia de pasadizos subterráneos bajo el Monreal. Por otra parte, el pico de Monreal ha llamado siempre la atención de los habitantes de los lugares circunvecinos y hay razones para pensar en que debió ser un monte sagrado en la antigüedad.

Un antiguo camino romano discurre por estos terrenos, al este del pico citado. Se trata de la conocida Calzada de la Plata, que, unos kilómetros al sur, pasa a trescientos metros al oeste de Valdelacasa, prosiguiendo hacia el norte, por los llanos de Salvatierra y la sierra de Herreros, a la cual bordea por su extremo oriental (J.M.ROLDÁN: Op. cit.; pág. 133 La Calzada de la Plata, en las proximidades del Pico Monreal, cruza terrenos pertenecientes, actualmente, al término de Casafranca).

Realización y Actualización: Ángel Manzano Mesón
Última actualización 25 de Marzo del 2001
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