ENDRINAL

El pueblo de Endrinal de la Sierra se halla situado a 929 metros de altitud, entre dos altozanos de escasa entidad -949 m.- que lo flanquean por el este y por el sur y que reciben el nombre de Caripucha y Peña Milanera, respectivamente.

Al norte del pueblo se extienden las dehesas de Villar de Leche y Aldeanueva de Campo Mojado. Por el este, en el ámbito de la Granja de Monreal y la Calamorra, el terreno montuoso se cubre de robles y encinas; por el sur, aparecen prados y cultivos de cereal; por el oeste, hay una zona de vegas (Los cultivos hortícolas próximos al pueblo, son regados con las aguas de una fuente de gran caudal, muy renombrada en toda la comarca, y que, antiguamente, recibía el nombre de Gabonera). y en fin, a la altura de los Llanos y el Palomino, una sucesión de prados y bosques, alternando con zonas de erial. Geológicamente, predomina el terreno arcilloso, con sustrato rocoso constituido por pizarras silíceas, salvo una estrecha franja de materiales calizos al este y centro del pueblo.

Los principales recursos con que cuenta el Endrinal provienen de la ganadería (1.121 hectáreas de pastos) y, en menor medida, de la agricultura (698 hectáreas), sobre una extensión total de 3.372 hectáreas (MAPA PROVINCIAL DE SUELOS. Madrid. 1970)

Antaño, se plantaba lino en las vegas; en algunos lugares, como en la Fontanilla, se sembraba una ribera de linares durante dos años consecutivos, y , al tercero, trigo; en terrenos de la Fuente del Moro se cultiva lino el primer año, trigo el segundo y se dejaba descansar el tercero (CATASTRO DE ENSENADA: Respuestas Generales. Leg. 508, fols. 413 y 414. Archivo General de Simancas).

Hasta mediados de siglo, la fabricación de carros, así como también la artesanía del calzado, dieron cierto renombre a la industria local. En el terreno artístico, cabe resaltar la inventiva y el arte de algunos comediantes, vecinos del pueblo, hábiles escenificaciones de entremeses y otras obras de entretenimiento. Se recuerdan los nombres de Juan Antonio Calama Cánovas, Miguel de Arriba Roscas y José Miguel Martín Peltrechos. En el ámbito de la artesanía popular, citaré a Julio Pablos, autor de primorosas tallas en madera.

Endrinal posee una iglesia parroquial de notable interés. Se trata de un edificio del siglo XVI, restaurado parcialmente en los siglos XVII y XVIII. Consta de tres naves; la sección central del mismo es de mampostería, siendo de sillería de granito la cabecera, con bóveda de nervadura de tradición gótica y contrafuertes y decoración de bolas al exterior. En la fachada que mira al sureste aparece grabada la fecha de 1572. El edificio se alza en un lugar eminente, circundado de un atrio, en medio de las casas del pueblo. Posee dos puertas abiertas al noroeste y sureste. Adosado a la iglesia hay un campanario, loa ángulos de cuya torre están rematados por sendas figuras de angelotes, al estilo de las que ostenta la de Monleón. Las campanas de la torre de Endrinal proceden, al parecer, de la antigua iglesia de la Magdalena que había en Villar de Leche.

Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor.

Es lástima que tan magnifico edificio aparezca afeado hoy por un estrambótico remate de ladrillo y un techado de uralita, todo lo cual, le fue incorporado hace pocos años, durante ciertos trabajos de <<restauración>>.

A las afueras del pueblo se encuentra la ermita del Santo Cristo del Humilladero, modesta construcción no anterior al siglo XVII. Consta de una sola nave, antecedida de un portalito sostenido por cuatro columnas de granito sobre basas del mismo material. Contiguo a la ermita está el cementerio.

Los demás edificios del pueblo no ofrecen rasgos arquitectónicos destacables. Como simple curiosidad, anotaré que fue construido el local del Ayuntamiento en el siglo XVII, según reza la inscripción que hay sobre el dintel de la puerta de entrada: <<SE IZO ESTA OBRA REINANDO D CARLOS / SIENDO MAESTRO D ELLA RAMON ESPAÑOL / Y EL QUE FUERE MALHECHOR AQUI PAGARA LA PENA /QUE LE ESPERA CADENA ZEPO Y GRILLO D PRIMERO>>

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Existen indicios de poblamiento antiguo en los alrededores de Endrinal de la Sierra. Así lo prueba el hallazgo, en el Lombo, de diversas piezas de cuarcita prehistóricas, las cuales han examinado el profesor Benito del Rey y don Ramón Grande del Brío. Se han descubierto, además, sepulturas y cerámica tardorromanas en el alto de la Peña Milanera. Por otro lado, el nombre de Endrinal aparece citado ya en el libro de la Montería, escrito por Alfonso XI hacia el año 1340.

Este lugar tiene su origen en la repoblación medieval llevada a cabo por gentes del norte, a partir del siglo XIII, habiendo quedado constancia de ello en la onomástica: es bastante común el apellido Navarro y también se halla representado el apellido Gallego. De igual modo, la presencia morisca aparece atestiguada a través de los apellidos Moro y Morato (En el siglo XVIII, un tal Rafael Morato, regentaba uno de los cinco mesones existentes por aquel entonces en Endrinal (CATASTRO DE ENSENADA: Respuestas Generales. Lib. 508, leg. 431. Archivo General de Simancas). y se refleja en la toponimia; concretamente, hay al sur del pueblo un pago conocido como Fuente del Moro. El mismo nombre del Mesegal es de origen arábigo.

Como ya antes apunté, a mediados del siglo XIV figura el nombre, de Endrinal en el libro de la Montería. Por aquel entonces, el cabildo salmantino poseía propiedades en Endrinal y éste era, por los demás, uno de los lugares en donde se pagaba el portazgo. Un siglo más tarde, volverá a hablarse de Endrinal, por ser éste uno de los pueblos que se entrometen en ciertas tierras concejiles de la Tierra de Salamanca,  llegando incluso, años después, a reclamar como suyos los términos de la Palla, en la sierra de la Quilamas y, actualmente, pertenecientes a la mancomunidad de La Bastida y Cilleros de la Bastida. Tal pretensión era mantenida también por parte de Monleón. Todo ello obligó a la ciudad de Salamanca a entablar pleito contra Monleón y Endrinal, y por fin, en julio de 1516, se libró una carta ejecutoria por parte de la Real Chancillería de Valladolid, declarándose en ella que la Palla no pertenecía a ninguno de los pueblos antedichos (ARCHIVO MUNICIPAL DE SALAMANCA: Inventario Tumbo, fol. 301). Siglos más tarde, en 1740, habrá algunas otras acciones judiciales en torno a la propiedad de la Palla, el Mesegal y otros lugares. En dicho año, dicta sentencia el juez Antonio García Baptista, por la que se ratifica que los lugares en litigio eran propios de la ciudad de Salamanca, <<sin que persona alguna, bajo multa de 200 ducados, la inquiete ni perturbe en dicha posesión>> (ARCHIVO MUNICIPAL DE SALAMANCA: Inventario Tumbo, fol. 304).

En estos casos, el concejo de Salamanca actúa contra Endrinal y Monleón pero, en cambio, en otros, irán Salamanca y Endrinal contra la villa de Monleón, y así ocurre cuando los primeros se consideran perjudicados por ésta, sobre aprovechamiento de ciertos terrenos que eran de uso común, por lo cual presentaron una demanda en el año 1487, ante el corregidor García de Cotes. Los concejos de Salamanca y de Endrinal acusaban a la villa de Monleón de extender su dominio hasta los llamados Alabones (Alagones), los castañares de la Sapa y de Rando y la Peña del Codón, aparte de otros terrenos.

Ante el mencionado corregidor, se hallaban presentes Alonso Hernández, Pedro Alcalde y Sancho, vecinos de Endrinal, en representación del concejo de dicho lugar, y Juan Barbero, Pedro Salinero y Alonso García, vecinos de la villa de Monleón, en representación de la misma.

Los vecinos de Endrinal hicieron saber al referido corregidor que los lugares en litigio habían sido aprovechados por ellos desde tiempo inmemorial y que siempre lo habían sido en tiempos de Rodrigo Maldonado, y que, ahora, en cambio, los vecinos de Monleón les hacían objeto de diversas afrentas, tanto a ellos como a cuantos vecinos de (la Tierra de) Salamanca usaban del derecho a utilizar los pastos y los montes comunales mencionados (El documento correspondiente empieza diciendo <<En el lugar del Endrinal, aldea e jurisdicción de la dicha ciudad de Salamanca, antes García de Cotes, corregidor que fue en ella por el rey Fernando e por la Reina Isabel...>>. Como puede observarse, Endrinal no poseía categoría de villa por aquel entonces).

Sobre dicha causa, el bachiller García de Villacorta falló sentencia en el año 1488, a favor de la ciudad de Salamanca, y, por ende, a favor de Endrinal (ARCHIVO MUNICIPAL DE SALAMANCA: Tabla..., op. cit.; fols. 20-26).

Por los mismos motivos y con las misma partes en litigio, se originaron nuevos pleitos contra Monleón a comienzos del siglo XVI. En uno de los actos de comparecencia, se hallaban presentes Juan Pablo y Andrés Bueno, <<vecinos del lugar del Endrinal, aldea de la dicha ciudad de Salamanca>>, siguiéndose lo dispuesto en una carta ejecutoria real sobre la utilización de ciertos terrenos y en contra de la villa de Monleón. En otra de las ocasiones, se especifica lo referente a la toma de posesión, por parte de Luis Alonso, procurador de Salamanca, de varios terrenos ilegalmente aprovechados por Monleón, dicho procurador, en virtud de la carta ejecutoria librada por los reyes dona Juana y don Carlos, realizó los siguientes actos: primeramente, y tras requerir al representante del concejo, Diego de Vera, salió a los montes y aguas y pastas y abrevaderos y <<entró en la mata que dicen de los pinos...>> y en señal de posesión anduvo por el monte, expulsando a todas aquellas personas que halló dentro, hecho lo cual, cortó dos ramas de las encinas que había e el mismo; a continuación, el tal Luis Alonso, tomó tres piedras y las lanzó a una y otra parte del monte, reforzando simbólicamente la toma de posesión del lugar. El siguiente paso consistió en marchar a los pastos, paseándose por ellos y cortando un <<cespedón con yerba>>. A continuación, metió una yegua a pastar en sus terrenos. Todo ello lo hizo en señal de posesión (ARCHIVO MUNICIPAL DE SALAMANCA: Tabla..., op. cit., fol. 26).

La afirmación de la propiedad comunal conllevaba interdicciones como la de talar castaños, encinas, y robles, penándose el quebrantamiento de aquéllas con 1.200 maravedíes, al que cortare un castaño y con 600 maravedíes, al que cortare una rama de cualquiera de dichos árboles; multa que se rebajaba en tratándose de encina o robles: 600 maravedíes por cortar un árbol cualquiera de dichas especies y 60 maravedíes por cortar una rama cualquiera.

Endrinal pasó a adquirir categoría de villa en 1631, esto es, en el mismo año que Los Santos. A partir de entonces, en diversos documentos parroquiales se hace constar el título de villa al referirse a Endrinal; así, por ejemplo en el Libro de la Pía Momorial del Licenciado don Francisco Bázquez, se consigna, entre otras cosas, la adquisición, por parte de éste, en el año 1631, de un huerto que era propiedad de Francisco Gómez e Isabel Martín (su mujer), vecinos de la la villa de Endrinal (ARCHIVO PARROQUIAL DE ENDRINAL. Libro de la pía memoria del Licenciado don Francisco Bázquez (La referencia apuntada se halla en un folio sin numerar y tampoco tiene fecha el libro). De igual modo, se aplica a este núcleo de población el calificativo de villa en las cuentas del libro de fábrica de Villar de Leche, a partir del año 1632. Sin embargo, está fuera de duda que Endrinal recibió el titulo de villa en el año 1631, pues en las anotaciones hechas en el libro antedicho, correspondientes al año 1630, se dice: <<En el lugar de Endrinal...>, mientras que, en al año 1632 (faltan las anotaciones correspondientes al año 1631) ya se dice: <<En la villa del Endrinal...>> (ARCHIVO PARROQUIAL DE ENDRINAL. Libro de la Iglesia de la Magdalena del lugar de Villar de Leche, siendo mayordomo Gabriel Ortiz, fol. 35 v.).

Por cierto que el referido Francisco Bázquez (o Vázquez), beneficiado que fue de la villa de Endrinal, dejó un tercio de sus rentas para la fábrica de la iglesia de San Pedro, otro tercio para los pobres de dicha villa y el tercio restante para misas en el convento franciscano de San Antonio, sito en Tejeda.

Endrinal perteneció a la marquesa de Valero, doña María Leonor Dávila López de Zúñiga, pasando más tarde, a mediados del siglo X VIII, a ser propiedad de la condesa de Salvatierra, marquesa de Valero. Por aquel entonces, la villa de Endrinal contaba con 88 vecinos, incluidas 12 viudas, tenía 89 casas con morador y otras 18 deshabitadas, en las que se incluían varias de concejo, a saber: una para carnicería, otra para fragua, otra para escuela de niños y otra más para encerrar ganado. Disponía, además, de una taberna eventual y cinco mesones (CATASTRO DE ENSENADA: Respuestas Generales. Leg. 508, fols. 409, 427 v. y 428. Archivo General de Simancas). Uno de éstos, ubicado en la calle larga, subsistió hasta mediados del siglo actual. Desgraciadamente, fue derribado para redistribuir el espacio atendiendo criterios modernos, perdiéndose con ello el valor histórico y testimonial del viejo edificio.

La población de Endrinal había descendido considerablemente por aquellas fechas, en relación a la que figuraba en el censo de la Corona de Castilla año 1534 y que sumaba, junto con la del Mesegal, un total de 117 vecinos. Con algunas fluctuaciones, la población de Endrinal se estabilizó en torno al centenar de vecinos en el siglo XIX, arrojando el censo correspondiente la cifra de 102 hacia el año 1828 y reduciéndose a 92 en el año 1848. En el año 1981, Endrinal contaba con una población de 349 habitantes (INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA: Censo de la población de España 1981. Madrid, 1984).

Como la mayoría de los pueblos del contorno, también Endrinal sufrió el paso de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia. Afortunadamente, sin embargo, éstas no ocasionaron grandes destrozos en los bienes de la villa, según se desprende del contenido de una carta escrita por Manuel de Zúñiga, en respuesta a una inquisición que mandara hacer el obispado de Salamanca sobre el pago de unas rentas que devengaban unos huertos propios de la iglesia. Al parecer, un tal Lorenzo Beato, rentero, había sido requerido por el obispo salmantino para que diese cuenta y razón de las rentas susodichas y, habiendo justificado aquél el impago de las mismas, alegando que las tropas francesas habían destruido, en los años 1809, 1810 y 1811, las cosechas, fue solicitada, por parte del obispo, una investigación sobre el particular. Manuel de Zúñiga, encargado de las pesquisas correspondientes, sondeó entonces a los vecinos más ancianos de Endrinal, los cuales afirmaron que, efectivamente, este pueblo había sido frecuentado durante aquellos años por los soldados franceses, pero que éstos no causaron mayor perjuicio en las cosechas (La carta está fechada en el año 1845 y se conserva en el archivo parroquial de Endrinal).

En relación con el paso de tropas napoleónicas por Endrinal, se recuerda la aventura vivida, a su pesar, por el tío Fanegas, quien siendo niño por aquel entonces, fue secuestrado por un grupo de soldados franceses, que, más tarde, lo liberarían en terrenos de la sierra de Francia.

Posiblemente, algunos de los contingentes franceses que cometieron ciertas tropelías a su paso por Los Santos, Monleón y Endrinal, procedieran del ejército derrotado por los españoles en la batalla librada en Tamames el 18 de Octubre de 1809. Como quiera que sea, recordaré que dicha batalla supuso, junto con la celebérrima de Los Arapiles, uno de los mayores descalabros sufridos por las tropas francesas en España.

Vistas del Endrinal

Vista de la ermita del Mesegal

Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor

El término de Endrinal, se vio ampliado en el año 1861 con la adquisición, en libre subasta, del lugar del Mesegal, como ya indicaré en la página del Mesegal. Por aquellas fechas y como simple curiosidad, anotaré que había huertos en Endrinal que pertenecían a la fábrica de la iglesia de Coquilla, un despoblado próximo a las Veguillas (ARCHIVO HISTÓRICO PROVIDENCIAL DE SALAMANCA: Registro General de fincas rústicas pertenecientes al clero secular, cofradías, ermitas y santuarios en la provincia de Salamanca (1855-1865). Sección Hacienda Vieja. V. 62, fol.17).

FIESTAS POPULARES DE ENDRINAL

En el capítulo de las fiestas populares, de carácter sagrado y profano, hay que citar la romería del lunes de Aguas, por Pascua, y las de San Pedro y san Juan, que se celebran a finales de junio. Esta última cuenta con el rito ancestral de la cremación de un árbol, previamente cortado y transportado por los mozos hasta la plaza del pueblo. Antaño, coincidiendo con la fiesta de San Juan, se celebraban capeas en el Mesegal, donde, a escasa distancia de la ermita, se conserva una plaza de toros, de forma cuadrangular y con paredes de piedra.

Lo profano y lo sagrado se expresaban, antiguamente, en una unidad de contexto, venían a ser dos formas de expresión complementarias. Ciertamente, las romerías y las capeas, recreaban, de algún modo, primitivos ritos, costumbres y celebraciones, en el ambiente solsticial del verano incipiente. El árbol y el fuego, en su vertiente simbólica, encerraban la idea de renovación, de regeneración de la naturaleza, mediante la asistencia de las fuerzas telúricas, bajo el amparo de la Dea Mater, la Gran Diosa propiciadora de fecundidad.

No hay que dudar de que, en tiempos precristianos, yo gozaría el Mesegal de unas características únicas entre todos los demás enclaves mistéricos de la comarca de Entresierras. La presencia de al ermita, consagrada a Santa Isabel, viene a constituir, así, una materialización -y un reconocimiento- de la sacralidad del lugar.

Es aspecto boscoso que hasta hace cien años presentaran todos estos lugares, queda atenuada notablemente en la actualidad, como resultado de las sucesivas roturaciones allí realizadas, que incluso han llegado a dar nombre a algún pago cercano, como el Rozo de la Iglesia. Aún con todo, el carácter sagrado del lugar ha sido perpetuo venturosamente hasta hoy, como expresión de antiquísimos cultos naturistas. El pueblo de Endrinal se siente, así, solidario y partícipe de formas religiosas de validez permanente.


Lugares donde comer:

Restaurante - Mesón "Las Endrinas" donde comer es un placer.

Entrada del Mesón Las Endrinas El autor de esta web, con su esposa Edith, y Juan Antonio un amigo residente en Endrinal de la Sierra El padre de Juan Antonio con unos amigos echando la partida
José cortando unos buenas lonchas de jamón Vista general del comedor situado en la primera planta Vista general de la barra del bar
Vista de la barra del bar El autor de esta web, con su esposa degustando nos ricos manjares El autor de esta web con su esposa, en otra visita al Mesón Las Endrinas
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor

Restaurante - Mesón "El Capi", completamente adaptado para minusválidos, ver fotos para mas detalle

Con mis primos en el Mesón-Restaurante El Capi, montando en un carro de un vecino de Endrinal de la Sierra.
Pincha sobre la imagen para verla a tamaño mayor
Realización y Actualización: Ángel Manzano Mesón
Última actualización 08 de Julio del 2004
Copyright 2000