Desde Astorga a Santiago de Compostela

por los Ositos Peregrinos

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CUARTA ETAPA  11 de Octubre de 2001   TRIACASTELA-PORTOMARÍN

Los pueblos por donde se pasa en esta etapa: San Xil, Calvor, Sarria, Barbadelo, Rente, Brea, Ferreiros, Rozas, Vilachá  y Portomarín.
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Los Ositos Peregrinos descansaron maravillosamente, a las siete de la mañana ya se levantaron pues había que preparar las cosas para así poder empezar otra de las etapas de esta aventura.

Una vez cargadas todas las cosas en el coche y después de que la Osita Peregrina había preparado su mochila, fuimos al Restaurante Río, donde habíamos cenado el día anterior, nos sirvieron el desayuno de la casa, con pan, mantequilla, mermelada, zumo de naranja y una café con leche bien caliente, una vez terminado emprendimos la marcha primero hacia el coche y luego la Osita Peregrina hacia el Camino de Santiago que estaba saliendo de Triacastela. Por el camino, ya que por carretera a Samos había cuatro kilómetros más.
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Después de dejar la Osita Peregrina la carretera, el camino cada vez se hacía más estrecho, el Osito con el coche, tenía que vigilar mucho pues el camino se ponía cada vez peor para pasar con el coche. 

El Osito Peregrino, tuvo aquí mucha suerte ya que pudo pedir información a una señora que salió de una de las cuadras de vacas que había por allí.

Paso por Balsa El camino en Furela
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Esta campesina me dijo que era imposible pasar por allí con mi coche, si fuera un 4x4 si, pero el mío es demasiado bajo, así que me indico que diera la vuelta, y girando luego a la derecha podría coger una pista forestal y que antes de llegar a San Xil, pasaría por delante de una fuente en forma de concha, donde pocos metros antes, se cruzaba con el camino que con el coche no podía pasar.

Así que tuve que dar la vuelta y pasar por esta pista forestal, allí delante de la fuente espere a la Osita Peregrina que a los pocos minutos ya llegó.

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Pasó por allí un camión de estos que recogen la leche de las vacas, así que le pregunte que si había buen camino para poder pasar con el coche me indicó que desde San Xil hasta Pintín, había unos tramos muy malos que seguro que en alguno de ellos no podría pasar, me aconsejo coger el camino hasta Samos y que esperara a la Osita Peregrina Sarria.

Así que los Ositos Peregrinos se tuvieron que separar, consultamos los mapas y quedamos para encontrarnos Calvor donde había un albergue, lo único que ahora mentenia en contacto a los Ositos Peregrinos era el teléfono móvil.

La Osita Peregrina siguió caminando hacia el Alto de Riocabo, pasando luego por Montán, Gasonde hasta llegar la ermita de San Román, que es donde el Osito espera a la Osita Peregrina porque había llegado al cruce del camino que me llevaría a Samos, nos despedimos quedando en que nos llamaríamos cada hora, para ver como se encontraba, porque con las caminatas de estos días atrás, el cansancio se acumulaba.

El Osito tardó poco en llegar a Samos, donde hay un monasterio muy bonito, debido a que se me había acabado la película de máquina  de hacer fotos no he podido tomar ninguna foto, así que sin parar seguí hasta Sarria, serian las diez y media cuando llegue, pues hay muy poco distancia con el coche.

Llamé a la Osita Peregrina para comunicarle que había llegado a Sarria, pero tenía un pequeño problema, pues se me estaba acabando la tarjeta del móvil, así que busque un lugar para comprar una tarjeta para recargar el móvil, me encontré con otro problema no tenía bastante dinero pues solo disponía de mil pesetas y la tarjeta son de dos y cinco mil, así que busque un banco para poder sacar dinero, encontré una sucursal del BBVA, que desilusión otro problema había cinco escalones y no había rampa para la silla de ruedas.

Sentado en el coche, le pedí a un señor mayor que pasaba por allí, si me podía hacer un favor, ya que yo al ir en silla de ruedas no podía acceder al banco, si el podía entrar y decirle a algún empleado del BBVA si me podía atender fuera debido a mi situación.

Desde aquí públicamente quiero agradecer a Don. José Orosa Carballido (Jefe de Gestión y Atención al Cliente) del BBVA Calvo Sotelo, 87 SARRIA (Lugo), la atención que tuvo para con mi persona y no le importó atenderme en aquellas circunstancias y que no era otra cosa que sacar dinero de mi cuenta.

Una vez tuve el dinero, y al ver cerca de allí una tienda donde podía comprar la tarjeta, solicité la ayuda de un guardia municipal, debido a que también la tienda en cuestión no tenía acceso de minusválidos en silla de ruedas, el guardia municipal no tuvo ningún reparo en ir a comprar la tarjeta para poder cargar mi móvil.

En pocos momentos había solucionado dos problemas, con la ayuda de gente comprensiva y dispuesta ayudar, fue una experiencia que dejó muy buen sabor de boca, al comprobar que aún hay gente buena.

Al momento llamé a La Osita Peregrina para comunicarle que ya había solucionado los dos problemas, me preguntó como lo había hecho y se lo expliqué.

Le pregunté que donde estaba, me respondió que no sabía pues hacía rato no veía indicaciones, pero que había pasado ya por Furela, y le faltaba muy poco para llegar a Pintín,  que había pasado un susto pues le seguían unas vacas y tuvo que ponerse a correr. 

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El Osito Peregrino, quería dar una sorpresa a la Osita Peregrina así que mirando el mapa, vio que había una carretera de Sarria a Calvor, que es donde habíamos quedado en encontrarnos, así que le dije que aún seguía en Sarria que la esperaba allí, pues ella tenía que pasar por este pueblo, me dijo que ya había pasado por Pintín, que tardaría una media hora en llegar a Calvor, así que pregunté en un taller que reparaban tractores por el camino de Calvor.
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Me atendió un chico joven y me indico por donde tenía que pasar además de comentarme que había buen camino, a los diez minutos ya había llegado al albergue de Calvor, espere muy poco cuando vi aparecer a la Osita Peregrina bastante cansada, me pidió refuerzos de agua, pues se le había acabado, con todo esto faltaba poco para las doce, después de descansar un poco y beber agua, así como cargar la mochila con un poco de fruta y una botella de agua, otra vez en marcha para llegar a Sarria lugar donde habíamos pensado en quedarnos a comer y de paso descansar un buen rato, para reponer fuerzas.

El Osito Peregrino, con el coche esperaba a la Osita Peregrina a la entrada de Sarria, cuando llegó se montó en el coche y nos dirigimos a un restaurante, para llenar la panza que falta nos hacía.

El Restaurante Mar de Plata 2, donde a parte de una buena comida y servicio, nos sirvió para descansar, después de lo mal que lo habíamos pasado.

Torreón Castillo de Sarria Cruceiro en Sarria
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Solo acabar de comer, otra vez la Osita Peregrina se puso en camino, con la intención de llegar a Portomarin y aún quedaba un buen camino.

Pasó por San Miguel, después por Vilei, luego Barbadelo donde la carretera seguía paralela al camino, Mercado da Serra, Pena, Peruscallo, donde la carretera cruza con el camino allí estaba el Osito esperando ver pasar a la Osita Peregrina.

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Para esperar que pasara la Osita Peregrina el Osito pasaba el tiempo leyendo un libro de un programa informático, para hacer animaciones en las páginas web, que hace el Osito.

Sobre las cuatro y cuarto paso la la Osita Peregrina muy tranquila, con ganas de seguir me dio un beso y siguió su camino, hacia Ferreiros, donde habíamos quedado para vernos en el albergue.

Iglesia de Barbadelo Detalle del camino
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Los Ositos Peregrinos, no habían estado nunca en Galicia, la verdad aquellos campos tan verdes, la cantidad de ganado pastando, otras de las cosas que me llamo la atención son las aldeas pobladas con tan poco vecindario, también los hórreos, pero sobre todo la amabilidad de su gentes, siempre dispuestas a orientar y sonreír a los peregrinos, que son muchos más de los que yo nunca pensé que hubiera tanta gente haciendo el Camino de Santiago.
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La Osita Peregrina ya divisa al fondo Portomarín eran ya las siete y media de la tarde, poco antes de atravesar el puente sobre el río Miño, me dijo que ya tenía ganas de llegar, porque empezaba a notar el cansancio, yo le di ánimos para ello, la esperé después de cruzar el puente.
Paisaje en Ferreiros Puente sobre el Miño, Portomarín
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Una vez atravesado el puente, como si fuera un castigo del camino, aún falta subir hasta arriba el albergue, así que la Osita Peregrina subió por las escaleras pasando por la plaza para llegar al albergue, donde ya estaba esperando el Osito.

Después de confirmar que si habían camas y descargar todas nuestras cosas, decidimos que antes de ir a cenar, la Osita Peregrina se pegara una buena ducha relajante.

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El pueblo de Portomarín esta instalado en la colina sobre el lago, con bastantes bares, tiendas, hoteles, lo que se dice un pueblo completamente dedicado al peregrino del Camino de Santiago.

La Osita Peregrina mientras el Osito, conversaba con el hospitalero, un chico de Madrid, que ya había hecho cinco veces el camino y según contó esperaba hacerlo más veces.

Una vez la Osita Peregrina hubo terminado de hacer sus cosas nos fuimos a cenar.

Antes de cenar Después de cenar ya había oscurecido
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Primero antes dimos una vuelta por el pueblo, para así ver si podíamos comprar algún recuerdo de por allí, como así fue, había muchas tiendas, ya que según nos comentaron es un lugar donde van muchos turistas y lugar de paso de los peregrinos.

También nos encontramos con alguna que otra sorpresa, coincidir con varios de los peregrinos que nos encontramos el primer día en Rabanal de Camino, comentamos de como nos había ido, cada uno contó más o menos su historia, mientras degustamos una buena cena, para reponer fuerzas, que sobre todo a la Osita Peregrina le hacía mucha falta.

Sobre las diez regresamos al albergue, para descansar y así poder seguir hasta Santiago de Compostela que cada día que pasaba lo teníamos más cerca.

El albergue estaba llenos pues no había ni una cama vacía, lo único malo de esta noche, es que las camas tenían mucha humedad, no pude descansar tan bien como lo había hecho las noches anteriores, pero no había otra cosa.

Con esto podemos dar por terminada la CUARTA ETAPA.

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